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7 de octubre de 2011

El indigenismo de caricatura: Se representa a los indígenas como seres alados sin ningún tipo de interés, deseos ni pecados terrenales y, para completar la oda lacrimosa, en permanente duelo.

El indigenismo de caricatura
Por: Alicia Tejada Soruco
Las caricaturescas imágenes con las que se representan a los Pueblos Indígenas del oriente, amazonía y Chaco bolivianos hubiesen hecho temblar de indignación a los beligerantes Tupí Guaranies. El compromiso y la militancia patriótica exigen crespones negros y  ausencia  de humanidad: Se representa a los indígenas como  seres alados sin ningún tipo de interés, deseos ni pecados terrenales y, para completar la oda lacrimosa, en permanente duelo.
A contrapelo se condena a los otros; a los indios del poder político arrebatado a la República, son el pecado original de  Bolivia. Se condena su torpeza y sus vínculos con todo tipo de maledicencia terrenal. Hay hasta quienes  reciben mensajes celestiales que revelan a lucifer. Se eligen a los chivos expiatorios en acalorados juicios de adjetivos vergonzosos. Una sociedad en completa catarsis no podrá salir de esta sin el “sacrificio”  prometido a sus dioses que reclaman a quien pague las culpas de toda omisión colectiva. Las hordas, de uno y otro lado, reclaman holocaustos ancestrales  que rediman.
Puesto que los proyectos políticos que rescaten y salven a los bien intencionados han envejecido; puesto que los proyectos religiosos han sido interpelados, se buscan respuestas en el hombre nuevo. Necesitamos con urgencia demostrar-nos que el hombre nuevo e inmaculado pre destinado a salvarnos está a punto de nacer de alguna virginal doncella; las selvas; o el TIPNIS y de un ingenuo carpintero; capaz de comprender la grandeza de este engendro espiritual (seguramente un ilustrado viejo de barba blanca que ya lo sabe todo).
Los neo ambientalistas descubrieron que el equilibrio ecológico está ligado a los pueblos indígenas de Bolivia; no se tomarán el tren que los lleve hacia los orígenes de la destrucción del planeta;  resultaría muy incómodo este viaje. Reducirán su convicción a una cuestión de estética, a una cirugía menor que opere en remotos parajes  en los que no se incomode la pacífica convivencia entre ángeles y demonios. Mientras más alejados estén, mejor, mientras no nos exijan mirarnos uno a uno y en nuestros propios espacios; mucho mejor. Lo ambiental reducido a lo exótico; a las flechas y los avatares de Hollywood; fashion y espectacular.
Ni la ley de la Madre Tierra ni los Derechos Indígenas provocaron tanto entusiasmo hasta que se anunció su violación a miles de kilómetros de las narices de quienes pierden el olfato cuando la podredumbre de toneladas de peces muertos; de animales y bosques calcinados, de basura y nauseabundas aguas petroleras y agro químicas nos inundan. 
Las movilizaciones por la vida iniciadas por los universitarios a nadie convienen. Estos piensan por cuenta propia. Hay que reponer a los de siempre. Tendrán que revivir los elegidos con el soplo de vida indígena y según los designios de analistas prestigiosos. Las credenciales son partidarias: hay que demostrar lealtad o resignarse a la traición perpetua. A los universitarios se les arrebató la palabra para que no se infecten con la gripe. La exclusividad del verbo se revelará en la Paz.  



3 de octubre de 2011

CEJIS condena la represión policial contra la VIII Marcha Indígena y denuncia la violación de Derechos Humanos de sus funcionarios

CEJIS condena la represión policial contra la VIII Marcha Indígena y denuncia la violación de Derechos Humanos de sus funcionarios

El pasado domingo 25 de septiembre la VIII Marcha Indígena “Por la defensa del TIPNIS, los territorios, la vida, la dignidad y los derechos de los pueblos indígenas”, en la que participaban aproximadamente 1.000 personas de diferentes comunidades de las tierras bajas y altas de Bolivia, fue brutalmente e inhumanamente intervenida por la policía. La acción violenta dejó un saldo indeterminado de heridos puesto que muchas víctimas se encuentran todavía desaparecidas.

La Marcha partió el 15 de agosto de la ciudad de Trinidad, departamento del Beni con destino a La Paz, sede del Gobierno. En los 41 días de esta movilización se han generado varios escenarios de diálogo entre la Marcha y el Gobierno. Estos intentos no han prosperado debido a que el Estado no ha mostrado interés de acceder a modificar el trazo carretero así como socializar los impactos ambientales que éste generaría, violando la normativa ambiental, la Constitución Política del Estado, la Ley 1257 de 1991 (aprobatoria del Convenio Nº 160 OIT) y la Ley 3760 de 2007 (aprobatoria de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas).

Desde el 30 de agosto y hasta el momento de la intervención violenta, se registró un bloqueo de carreteras en la localidad de Yucumo por parte de los colonizadores. La acción tenía claramente el objetivo de apoyar la acción del Gobierno de no atender los pedidos de la marcha y justificar el bloqueo de la misma con un resguardo policial que impedía a los marchistas el acceso al agua, víveres y medicamentos, hecho que conllevó a los acontecimientos de 24 de septiembre cuando los indígenas rompieron el cerco policial para restablecer sus derechos humanos. Durante la avanzada, las mujeres indígenas pusieron por delante el canciller del Estado Plurinacional David Choquehuanca y el Viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales Cesar Navarro, quienes marcharon los 8 kilómetros, para garantizar la seguridad de los marchistas, hecho que fue posteriormente utilizado por el Gobierno para justificar la violenta intervención.

El operativo policial inició el  domingo 25 de septiembre a las 17.00 horas cuando los alrededor de 500 efectivos de la fuerza pública rodearon el campamento indígena cerca del puente San Lorenzo a 5 km de la localidad de Yucumo y procedieron a perseguir a los marchistas, haciendo uso del gas lacrimógeno y de los palos, golpeando salvajemente a las mujeres, hombres y niños, separando las familias, atando las manos, pies y bocas de las personas con cintas adhesivas y obligándolos a subir vehículos que partieron con destino desconocido.
Entre las víctimas se encontraban Hernán Ávila Montaño, sociólogo y responsable de la oficina regional del CEJIS Trinidad e Iván Bascopé Sanjinés,  abogado, responsable de la oficina regional del CEJIS La Paz,  quienes estaban acompañando a los marchistas en su campamento.
El Dr Iván Bascopé, para salvaguardar su integridad física frente al cerco policial, se vio obligado a refugiarse en el monte cercano al campamento de la marcha junto con aproximadamente 100 personas quienes escaparon para evitar la intervención violenta. Allí permaneció durante toda la noche temiendo por su vida.
El Lic. Hernán Ávila Montaño, quién fue secuestrado junto con otros marchistas, ha sido golpeado brutalmente por los efectivos de la policía en un intento de defender a una mujer indígena, quien pese a tener un niño pequeño en sus brazos, estaba siendo apaleada por los uniformados. El Lic. Ávila recibió numerosos golpes con palos y escudos en sus piernas hasta caer al piso donde los policías continuaron maltratándolo, pateando su cabeza, cuello y brazos, manteniéndolo boca abajo con un zapato sin dejarle respirar y dándole golpes con un palo cuando intentaba levantar su cara, además de acompañar su accionar violento con amenazas e insultos relacionados con su identidad como asesor y defensor de los derechos de los pueblos indígenas: “Habla pues ahora habladorcito!”.
Luego de haber sufrido contusiones múltiples y heridas en todo su cuerpo le ataron los pies y manos, lo levantaron y subieron enmanillado al bus junto con otras personas. El Lic. Ávila describió el ambiente de este vehículo como un ambiente de terror donde las víctimas fueron sometidas a torturas físicas (no se les permitió usar el baño y muchas personas se vieron obligadas a satisfacer sus necesidades fisiológicas en el mismo bus, no se les ha proveído atención médica, alimentos y suficiente agua) y psicológicas puesto que las madres estaban gritando constantemente, aterrorizadas por la separación de sus niños además de estar todos convencidos que se los estaba llevando para asesinarlos.
Estas torturas y tratos inhumanos duraron hasta las 4 de la mañana cuando los buses llegaron al aeropuerto de la localidad de Rurrenabaque donde los militares intentaron obligar a las personas a subir los aviones que iban a despegar con destino desconocido. Nuevamente, los secuestrados sufrieron torturas psicológicas temiendo por sus vidas e integridad física y esperando más represión violenta durante la discusión que sostuvieron con los uniformados pidiendo humildemente que no se los suba por fuerza a los aviones. Finalmente, las víctimas fueron liberadas gracias a la intervención de la población de Rurrenabaque en una movilización encabezada por los representantes de la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP).
La brutal represión policial a la VIII Marcha indígena “Por la defensa del TIPNIS, los territorios, la vida, la dignidad y los derechos de los pueblos indígenas”  ha dejado indignado y horrorizado a todo nuestro país. Los ataques deliberados, dirigidos contra las personas completamente indefensas, niños, mujeres y varones que fueron detenidos sin justificación ninguna, arrastrados, gasificados, atados y brutalmente golpeados con palos y escudos policiales para luego ser trasladados en condiciones inhumanas con destino desconocido, temiendo por su vida e integridad física, violan los principios más elementales de la humanidad así como todas las garantías de la Constitución Política del Estado. Los responsables intelectuales y materiales de estos actos merecen el máximo repudio de toda la ciudadanía y deben ser condenados y procesados tal como lo exige nuestra legislación.

Frente a estos hechos de violencia, humillación y tortura contra los sectores más vulnerables de la sociedad boliviana, el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) declara su solidaridad total y el compromiso irrenunciable con las víctimas cuyos derechos humanos fueron violados y condena las atrocidades cometidas por la fuerza pública contra los pueblos indígenas, participantes de una marcha pacífica y movilizada en defensa de sus demandas legítimas y derechos fundamentales, garantizados en la Carta Magna boliviana y en numerosos convenios internacionales.

Así mismo, denunciamos los actos de violencia física y psicológica cometidos contra los funcionarios de nuestra institución y exigimos al Gobierno el cumplimiento del mandato que le fue encomendado por el pueblo y de los compromisos asumidos a partir de la aprobación de nuestra Constitución Política del Estado así como la restitución inmediata de un diálogo y resarcimiento por los daños físicos, materiales y psicológicos que sufrieron los pueblos indígenas y los defensores de Derechos Humanos durante esta brutal intervención.


Personal y Dirección Ejecutiva del CEJIS





¿Responsabilidad por el medio ambiente?: alejandonos de los arrebatos fashion "a favor o en contra de", es imperativo hacernos unas preguntas

¿Responsabilidad por el medio ambiente?
Por Alicia tejada Soruco
Las demandas en TIOC incorporadas en los Planes de desarrollo Departamentales  y Municipales expresan en gran medida lo que dichos pueblos consideran sus prioridades.  En otras notas, habíamos observado que los llamados “municipios indígenas” nunca aseguraron que tal condición se refleje en sus gestiones municipales; sea que estuviesen dirigidos por alcaldes  indígenas o no.
Los caminos vecinales y servicios básicos tal como estuvieron diseñados, favorecieron más a empresarios; propietarios privados y otros quienes en algunos casos, gracias a sus redes políticas, hasta lograron construir los propios hasta la puerta de concesiones forestales; mineras, propiedades agrícolas y ganaderas con recursos del Estado; atravesando poblaciones rurales e indígenas y hasta cortando el paso de estas. De la misma forma se procede con cuerpos de agua. Estos hechos generaron malestar permanente en comunidades.
Alejándonos de los arrebatos fashion a “favor o en contra de” es imperativo hacerse unas cuantas preguntas ¿estos temas son tomados en cuenta en la planificación de desarrollo, elaboración normativa administrativa o al menos de los debates, nacionales, departamentales y municipales? O ¿a pesar de la abundante información acerca de las tendencias en áreas críticas de permanente violación a normas ambientales y de derecho, el Estado en todos sus niveles actúa con capacidad preventiva?
Tendremos que empezar por asumir que el desarrollo con identidad y el desarrollo sostenible, no forman parte de las dimensiones en las que el Estado invierte; si lo hace es como objeto de estudio o de diagnóstico, accesorio a programas y proyectos susceptibles a impactar a comunidades indígenas o al medio ambiente. Huelgan los proyectos y autorizaciones de explotación que no toman en cuenta áreas impactadas negativamente.
Consecuentemente la incorporación de los derechos legislados a la administración pública es incipiente: En un estudio que realizamos en una provincia con tres municipios indígenas; ninguna instancia estatal contaba al menos con una ordenanza; decreto prefectural; directriz o resolución administrativa que defina responsabilidades funcionarias por la omisión de derechos humanos fundamentales, ambientales o derechos indígenas. Igualmente los  estatutos de organizaciones IOC, no contemplan sanciones contra dirigentes que aprueben, a nombre de sus representados, proyectos que afecten a las formas de vida de las comunidades ni obligan a la supervisión permanente, en instancias del Estado, a que dichos proyectos sean observados. Medio centenar de leyes incorporan derechos indígenas pero no se han aplicado definiendo la relación jurídica estado-pueblos indígenas con consecuencias de derechos. De la misma forma a cerca de los derechos ambientales, no existen normas administrativas que garanticen a los ciudadanos que podemos iniciar procesos rápidos y seguros contra funcionarios que violen derechos ambientales.





30 de septiembre de 2011

El tiempo de tod@s: El Efecto mariposa, Alicia Tejada Soruco

El tiempo de tod@s: El Efecto mariposa, Alicia Tejada Soruco: El efecto mariposa Por Alicia tejada Soruco Su nombre proviene de las frases: "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al o...

El Efecto mariposa, Alicia Tejada Soruco

El efecto mariposa
Por Alicia tejada Soruco
Su nombre proviene de las frases: "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo" (proverbio chino). La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, como lo es la naturaleza, la más mínima variación en ellas (un aleteo) puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes a las que se prevé. Por eso es que la ciencia ahora se cuida de precisar los impactos ambientales de la intervención humana en los sistemas naturales. La pérdida de un insecto que controla a otro puede provocar mayores catástrofes humanas que la de una ballena, por dar un ejemplo, o el simple aleteo de una mariposa; un tsunami.
No sorprende la reacción de quienes, dentro del gobierno, ignoran estos aspectos de la modernidad e insisten en ver a la naturaleza y a los seres humanos como un “recurso” útil y predecible a la economía y al “progreso”; la nueva Meca frente a la cual todos debemos inclinarnos para no ser juzgados como retrogradas, como si a la economía le hubiese interesado la  historia y los tiempos cuando de explotar estos “recursos” se trata.
La reacción de la oposición dentro del gobierno tampoco sorprende,  es precisamente la que introdujo transgénicos, hidrocarburos, minería, explotación forestal, sin resguardo de derechos y agro industria y coca, con sacro santos principios. La derecha y su oportunismo político tampoco puede ocultar que no  dudaría un segundo en rematar a la madre tierra si estuviese en el poder. El aleteo viene de otro lado.
En el fondo, si la naturaleza y  los seres humanos son un proyecto económico hay acuerdos que unen a muchos; incluyendo  a campesinos, colonos, interculturales y hasta a empobrecidos, por ese proyecto, cuyo sueño es convertirse en el Señor. A los liberales de los 500 años, nunca les importó la situación que dejaron tras de sí, pero se re produjeron en el discurso de la modernidad y así  colonizaron a la naturaleza y a la fuerza de trabajo.
Este gobierno, desde su segundo período, como estrategia de poder, terminó aliándose  con los más tradicionales exponentes de la moderna colonización, incluidos dirigentes indígenas vinculados al comercio ilegal de la madera, a las jugosas compensaciones de petroleras y mineras; a la corrupción de ONG intermediarias del mercado de los recursos de la TCO, a nombre del progreso, pero no tuvo en cuenta que el 62% que obtuvo había interpelado a los gestores de ese progreso.
¿O es que la “modernidad” eliminó la pobreza en Santa Cruz? ¿O las carreteras en Oruro le devolvieron lo que la minería le adeuda?, ¿o la gestión forestal en Guarayos reforzó la cultura indígena y les dio un techo digno? ¿O es que los siete TIPNIS que hemos deforestado en Bolivia ocurrieron sin la complicidad del progreso regional-autónomo? “La modernidad” se ha quedado sin respuestas ante un inesperado efecto mariposa, por eso ahora hay una oportunidad de revisión de políticas de Estado.


22 de septiembre de 2011

Un Poco de Ficción (o algo que todos hubiesemos soñado que ocurra), Marco Octavio Ribera A.

Un poco de ficción (o algo que todos hubiéramos soñado que ocurra)
Marco Octavio Ribera Arismendi
Biólogo y ecologista

Corre el año 2002 y el gobierno de derecha en ejercicio, ha aprobado el proyecto carretero que atravesará el Parque Nacional y TCO indígena - TIPNIS, obra a desarrollarse bajo financiamiento a crédito del gobierno del Brasil y con adjudicación a la empresa brasilera OAS, para la construcción de la obra bajo la modalidad “llave en mano”. Ante esta situación, la Subcentral Indígena del TIPNIS y la regional CIDOB establecieron una plataforma de resistencia al proyecto vial, que determinó la realización de la marcha indígena por la defensa del TIPNIS, la cual partió desde Trinidad con rumbo a la ciudad de La Paz.
El Presidente Constitucional del gobierno de derecha, afirmó que el camino se construirá “quieran o no quieran los indígenas”. La marcha indígena fue frenada por un cerco de simpatizantes leales al gobierno en la población beniana de Yucumo y un cerco policial, que además de impedir el paso de los marchistas indígenas, cortó el acceso a las fuentes de agua de los ríos locales.
Ante esta deplorable situación, el activista y miembro de la Asamblea de los Derechos Humanos, Sacha Llorenti, calificó, como criminal y genocida, las acciones del gobierno y en especial del Ministerio de gobierno, en especial reprochó la actitud de la Policía de impedir el acceso al agua a los marchistas. También  observó como nefasta la acción de criminalizar la justa protesta social
Finalmente, el activista de izquierda Álvaro García Linera, se pronunció acremente sobre el proyecto vial, al cual considera una muestra más del avance del capitalismo en contra de los intereses y la soberanía de los pueblos.
 Por su parte el representante de la organización CEJIS, Carlos Romero, deploró la política represiva y policial del gobierno, que atenta de forma flagrante contra los derechos los pueblos indígenas y promueve el enfrentamiento entre los bolivianos, al instigar una contramarcha.
 También el líder del reciente partido Movimiento al Socialismo MAS, Evo Morales, criticó la actitud arrogante y soberbia del presidente de la república, además de pedir un esclarecimiento sobre los contratos y créditos realizados con el Brasil, y sostuvo que realizará una representación ante las Naciones Unidas sobre los que considera una atentado contra la Madre Tierra y los pueblos indígenas. 


16 de septiembre de 2011

Carta Abierta al presidente Evo Morales: Diversas Instituciones y personalidades se dirigen al Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Exhortando al diaólogo franco y abierto

Señor
Evo Morales Ayma
Presidente Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia
Presente


De nuestra mayor consideración,

La VIII Marcha de los Pueblos Indígenas de tierras bajas –demandando el resguardo de sus derechos ante la propuesta de construcción de la carretera que atravesaría el Territorio Indígena del Parque Isiboro-Sécure– ha trascendido el plano de reivindicación sectorial para convertirse en una preocupación de diversos sectores de la población, por tratarse de un área protegida que a la vez es un territorio indígena originario, amparado por leyes nacionales y convenios internacionales vigentes.

Nuestra Constitución Política encomienda expresamente al Estado garantizar el ejercicio de las libertades  y derechos individuales y colectivos, irrestricta e incondicionalmente, lo que incluye el derecho de la marcha indígena de continuar sin bloqueos ni acosos de ningún tipo. Por igual, quienes objetan las demandas y móviles de la movilización indígena  tienen todo el derecho a expresarlo, pero ninguno a impedir su paso, y menos a ejercer violencia alguna en su contra.

En este contexto nos dirigimos a usted, la máxima autoridad del Estado Plurinacional de Bolivia, preocupados por el rumbo que está tomando este conflicto y ante la eventualidad de que se produzcan hostigamientos y hechos de violencia cuando la marcha indígena llegue a Yucumo. Estamos convencidos que es deber del Gobierno, de los indígenas, de aquellos que no están de acuerdo con la movilización, y de la sociedad en su conjunto realizar los mayores esfuerzos para evitar enfrentamientos que podrían tener graves consecuencias que dañarían nuestra convivencia pacífica y democrática.

Creemos que el diálogo amplio, franco y constructivo, es la vía para trascender el conflicto, en el que las partes reconozcan y respeten los derechos y necesidades de los otros y encuentren un punto de consenso con una visión humana y sostenible. Con voluntad se puede encontrar soluciones positivas, explorando nuevas opciones y alternativas que beneficien a los actores directamente involucrados y al conjunto del pueblo boliviano.

Los abajo firmantes ejerciendo nuestro derecho ciudadano deseamos aportar a la transformación pacífica del conflicto y estamos convencidos de que es necesario que todas las organizaciones y representaciones sociales debemos expresarnos y asumir iniciativas con ese objetivo. Este es precisamente el sentido de esta comunicación.

Saludamos a usted con la mayor consideración,

Waldo Albarracín, ex Defensor del Pueblo; Xavier Albó; Tonchi Antezana (cineasta y Premio Nacional de Cultura); Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia;  Lupe Cajías; Fernando Calderón; Remberto Cárdenas; Amparo Carvajal, fundadora de la APDHB; Homero Carvalho Oliva; Germán Casassa Zapata; Daniel Castro, Asociación de Periodistas de Santa Cruz; Guillermo Dávalos Vela-Fundación SEPA; Cecilia Estrada  Ponce, Fundación Tierra; Fundación UNIR Bolivia; Gabriela Ichazo Elcuaz; Instituto de Formación Femenina Integral (IFFI); Gregorio Iriarte; María Gamboa Secretaria Ejecutiva Federación Departamental de Trabajadores en Salud;.Arnaldo Lijerón, Presidente Sociedad Geográfica del Beni; Nicolasa Machaca, nominada para el Premio Nobel de la Paz 2005; Wilder Molina; Carlos Hugo Molina, director CEPAD; Movimiento Juventud y Agua; Juan Carlos Núñez-Director Fundación Jubileo; Gustavo Pedraza; Julio Prudencio; Álvaro Puente; Luis Rico Arancibia; Gustavo Rodriguez Ostria; René Julio Ribera Paniagua, Director de la Comisión de Pastoral Indígena del Vicariato del Beni; José Ros Izquierdo; Carmen Beatriz Ruiz Parada; Martin Salas Terán (Director Académico La Fábrica-Escuela de Cine); Isaac Sandoval Rodríguez; Carmen Dunia Sandoval; Guillermo Siles Paz; Carlos Soria Galvarro, periodista; Justa Suárez Vaca; Luis Tamo Cayuba, Corregidor del Cabildo Indigenal de Trinidad, 2011; Alicia Tejada Soruco; Andrés Tórrez, director del Instituto para la Democracia UCB; Roger Emilio Tuero; Joel Vargas Vía-Fundación Iniciativas Ciudadanas para el Cambio Democrático; Selva Libertad Velarde Hurtado de Ribera, Ex Representante Departamental de la Defensoría del Pueblo, Beni; Lorenzo Vare Chávez, ex-Corregidor del Cabildo Indigenal de Trinidad, 1990;Javier Velasco; Francesco Zaratti


12 de septiembre de 2011

Somalia. Los porqués del hambre Por Esther Vivas: ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.

La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.

Vivimos en un mundo de abundancia. Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?
La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. Sequías, inundaciones, conflictos bélicos. contribuyen a agudizar una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, pero no son los únicos factores que la explican.
La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años. Y, periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por sólo citar algunos casos.
El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.
Se señala a la sequía, con la consiguiente pérdida de cosechas y ganado, como uno de los principales desencadenantes de la hambruna en el Cuerno de África, pero ¿cómo se explica que países como Estados Unidos o Australia, que sufren periódicamente sequías severas, no padezcan hambrunas extremas? Evidentemente, los fenómenos meteorológicos pueden agravar los problemas alimentarios, pero no bastan para explicar las causas del hambre. En lo que respecta a la producción de alimentos, el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce.
En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos.) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Así, mientras el Programa Mundial de Alimentos intenta dar de comer a millones de refugiados en Sudán, se da la paradoja de que Gobiernos extranjeros (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Corea.) les compran tierras para producir y exportar alimentos para sus poblaciones.

Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo. Historias parecidas se dieron no sólo en países de África, sino también en América Latina y Asia.
La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010. Un alza que ha convertido a estos alimentos en inaccesibles. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.
El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.
La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.
Volviendo al principio, ¿por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan sólo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Como señalaba el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, en una entrevista a EL PAÍS: "El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución".
Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la "soberanía alimentaria", y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una "democracia real, ya" en la agricultura y la alimentación. www.ecoportal.net
Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, es autora de Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos.
El País, Madrid - http://www.elpais.com/global