No me gaste las palabras, no me cambie el significado; Mire que lo que yo quiero Lo tengo bien claro. Benedetti
10 de febrero de 2010
Gestión de los Bosques en Cururú
INTRODUCCIÓN
El presente artículo es de carácter descriptivo; intento, a través del mismo, presentar aspectos, hechos y realidades de la gestión comunitaria de los bosques en Cururú;(Sapo) pequeñísima comunidad indígena de origen Gwarayu,, ubicada a treinta kilómetros del municipio de Urubichá (Agua Grande) y a trecientos treinta de la ciudad de santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
No planteo aquí nada desde la erudición académica y científica ni desde avales institucionales puesto que de ambos carezco: Este artículo presenta datos empíricos y producto de la observación, experiencia y con-vivencia desde distintos espacios. En suma, intento aquí tematizar algunos aspectos de mi experiencia como asesora de los dirigentes de la Central Comunal de Cururu-CCC.
La gestión Comunitaria entendida como la capacidad para definir lo común, desde las múltiples visiones de todos, y para dotarse de habilidades que permitan dirigir, controlar y administrar sus mutuos beneficios, es el marco teórico en el que se apoya este artículo.
Tampoco inauguro con estos planteamientos ningún nuevo continente, todo lo contrario, existe abundante información e investigaciones sobre el tema.
Pero también, toda vez que se trata de una comunidad indígena con un área de su bosque bajo régimen forestal comercial, con Plan de Manejo Forestal implementado hace casi una década y con Certificación Forestal, asumo que hay una tendencia a dar por sentado que los temas relacionados con gestión son abordados desde todas las perspectivas posibles, y no es así..
Innegable que “Certificación Forestal IMPA PARKET SRL-CURURÚ” es, en el caso de Cururú, la puerta de ingreso y los caminos por los que transitan hoy casi todos los textos, opiniones y estudios sobre la comunidad.
Por qué ocuparnos de este tema entonces y no de otros, como la gestión de los cuerpos de agua (ríos, lagunas, lagunetas, meandros, curichis), sobre lo cual poca o ninguna información existe a pesar de constituirse, estas áreas del bosque, en el eje central de las relaciones, historia común, inter-subjetividades y en referente de la normatividad para la gestión, por parte de los “cururusences”.
Pues en esta afirmación está la respuesta. Este artículo se justifica en tanto pueda acercar algunas realidades que adolezcan de procesos alentadores de la “parcelación”, debilitamiento y cercenamiento progresivo del conocimiento del todo que constituyen los bosques para la vida en comunidad de Cururú.
La exclusión programática de realidades vinculadas a las capacidades de gestión del bosque como ecosistema integrado obedece a que éstas obstaculizan la consecución de “metas” de la gestión comercial de los recursos del bosque, especialmente maderables y desde este supuesto describiré algunas situaciones concretas.
Pero lo mismo ocurrió en las cumbres de cambios climáticos (Copennague, Bangkok, Barcelona 2009); cada Comité actuó por su cuenta, cercenando y fragmentando este mundo que habitamos, tendencia global que no utilizaremos para justificar las nuestras, sino para reforzar los motivos de este artículo.
II
ANTECEDENTES
ALGUNOS DATOS EMPÍRICOS SOBRE EL CARÁCTER
DE LOS“CURURUSENSES”
Pionero es el que marcha a la cabeza. El pionerismo se manifiesta, especialmente, en la capacidad y valentía de las personas de modificar el rumbo de la historia.
En la historia común de cada habitante de Cururú el pionerismo es un valor; una cualidad que hace referencia a la flexibilidad y a la elasticidad en la adopción de cambios, propiedad o cualidad que los enorgullece y que se manifiesta en hacer cosas que no sólo les produzcan felicidad personal, sino que también signifiquen conocimientos nuevos, aventura, y descubrimientos para el desarrollo de su comunidad y del pueblo Gwarayú.
Mas de veinte años han pasado desde que cinco familias pertenecientes a importantes clanes familiares de Yaguarú dieron el primer paso hacia nuevas formas de convivencia.
Fueron pioneros, en su época, porque trasladarse al bosque significaba vivir fuera de la protección de lo establecido (iglesia, organizaciones, familia) vivir con el bosque y habitarlo sin ayuda alguna pero con sus propias posibilidades y sueños; para ello además tuvieron que desalojar a una empresa maderera de mucho poder político y económico. Los fundadores no escatiman detalle de semejante contienda y conocen que quizá fueron los primeros grupos indígenas contemporáneos que se atrevieron a tanto, mucho antes de la legislación de sus derechos.
Pioneros también fueron porque tuvieron que atreverse a crear sus propias instituciones y normas y/o adaptar las que regían en su comunidad de origen Definieron su Santa Patrona (femenina), y le procuraron un altar que aún se mantiene como centro de la comunidad y ante el cual mayores y pequeños acuden con devoción.
Con devoción y comunitariamente también acuden, a pocos pasos del sagrado altar, a sus reuniones con las hechiceras (brujas) que invitan de fuera principalmente si éstas les prometen curar a sus enfermos, pues las enfermedades físicas les provocan gran zozobra que se traduce, si no son extirpadas, en “tristeza de la comunidad”.
Allí pues se reúnen con optimismo, las historias, los cuentos, los chistes, las creencias, los problemas individuales, y familiares, lo nuevo, con GPS, DVD y lo externo, junto a las soluciones comunitarias y a las interpretaciones de leyes, aplicadas a planos que nunca fueron legislados y viceversa.
Ahora Cururú está habitada por casi medio centenar de familias y trescientas almas. Como ellos mismos explican, para el mundo de la ley “caray”, son poseedores de miles de hectáreas de “territorio” titulado y beneficiarios del derecho de aprovechamiento forestal comercial en otras miles; rodeados de bosques, lagunas y ríos tienen sus domicilios legales en calles sin nombre y en casas sin números, rústicas, sin muros o cercas que los dividan entre vecinos y edificadas con barro y palma.
Poseen también en la actualidad un plano regulador del centro urbano de su comunidad, elaboración que se efectuó junto a técnicos del gobierno municipal ,pero que, una vez que éstos se marcharon, los curusenses, re-construyeron discutiendo sobre la distribución de los naranjos y mandarinos que habían quedado en media docena de “lotes”, cambiando todo el diseño por esta razón.
Para el mundo de la historia compartida y de las inter-subjetividades el hombre de Cururú es un ser libre y erudito en cuestiones del bosque y este es un valor muy importante para la auto estima de la comunidad,, que se conceden unos a otros y que no pierden oportunidad de recordarse, como importante en sus relaciones. Las mujeres, por su parte, sueñan este último tiempo con casas nuevas, maquinas para procesar el chocolate que siempre manejaron en Yaguarú, agua potable, médicos, parteras y escuelas para sus niños.
En el manejo, cuando no solución, de conflictos de derechos de propiedad de la tierra, la calidad y el carácter del contendor priman definitivamente: Las formas de acercamiento al carácter del contendor son también holísticas, históricas, nunca lineales:
Los pioneros curusenses han resuelto sus problemas antiguos y nuevos con una mínima participación de los externos “formales”, y acuden más bien a personas en las que confían, por su carácter conciliador y por su conocimiento, cuando hay aspectos que requieren de otra visión. Es importante resaltar que en Curú está muy bien definida y delimitada la relación que establecen con instituciones del Estado, con ONG y proyectos de cooperación y con múltiples “consultivos” a los que acuden incluso para definir los términos de relaciones con las instituciones mencionadas.
Hoy en día, los conflictos de derecho agrario con vecinos o “terceros” se discuten abierta y amablemente, en asambleas que disciernen soluciones, no sobre la legalidad o ilegalidad de sus posesiones que dan por sentado que el Estado resolverá “bien”, sino sobre la conveniencia o no de tenerlos como vecinos. Analizando carácter y antecedentes de éstos pueden emplear horas, días, meses y hasta años en los que gradualmente aportan nuevos elementos producto de indagaciones que llegan incluso hasta Santa Cruz.
En una oportunidad en la que el abogado del Ing. Carlos Rojas mediaba para resolver sus conflictos de la propiedad San Juan, colindante con la laguna Yabochi Pirer, el dirigente le preguntó de quién era la laguna que se disputaba dentro de esa propiedad. Después de escuchar con mucha atención la respuesta del abogado: “los cuerpos de agua pertenecen al Estado, significa que a todos los bolivianos (…)”, el dirigente Ambrosio Yaboo me comentó que le había respondido lo siguiente:
“Mire señor abogado ¿Acaso usted o nosotros vivimos en esa laguna?, acaso nosotros la hemos cuidado tantos siglos? No, no es esa la verdad aunque lo diga la ley: las lagunas tienen sus propios cuidantes, dueños y pobladores, ahí está el jichi, los caimanes, los bufeos que llegan cuando el río Blanco rebalsa, las anguilas, las conchitas y tanto animalito y plantita que se come la basura; que limpia para que no se sequen, que alimenta a nuestra comunidad…ellos son los dueños, a ellos les debemos un respeto y no es respetuoso que las vacas del ingeniero los pisoteen y los orinen”.
Cuando finalizó esta singular reunión y se evaluaron los resultados de la misma en grupos más reducidos (otra costumbre que contribuye a “sanear” lo que se va a transmitir y que puede prolongarse muchos días abarcando muchas consultas internas y con sus consultivos); los dirigentes expresaron que todos estaban contentos, ya que el ingeniero los escuchó atento y se había comportado muy gente , muy “humilde”, que además ya había demostrado que servía como vecino, pero que lo que les apenaba ahora la demora por parte del estado en definir su derecho, “porque tenían proyectos que emprender juntos”.
Sin entrar en valoraciones de juicio y sólo para efectos establecer diferencias: de enfoque cito la visión de los proyectos de apoyo a la certificación y de los evaluadores de Smart Wood sobre el mismo conflicto y que considero que es lineal, legalista y metista,: Un informe correspondiente a la evaluación del 2008 da cuenta de apoyos institucionales para resolver conflictos de “sobreposición”, y concluyen en dos líneas: “reunión con partes interesadas (propiedad San Juan), resultado negativo, ambas partes se van por la vía legal para resolver sus derechos”.
Otro caso que está más relacionado con la flexibilidad para resolver conflictos de orden interno es el del “colla” casado con una joven curusense En sus discusiones para la distribución de parcelas en la Zona Agraria, área de parcelas individuales heredada de la reforma agraria este nuevo comunario, originario de occidente, reclamó una porción de tierra aparte de la que ya poseía su consorte, interpelando la norma de una parcela por familia que rige en Cururú, intransigentemente (“caprichudamente”).
Durante algunos días no encontraban cómo resolver este problema pues no existían antecedentes similares a tal petición de un externo, y porque también los obligaba a replantearse las normas diseñadas en base a las familias originarias de Cururú, sin embargo, tras haberse agotado la deliberación, los dirigentes propusieron declarar viuda a la consorte y con ello no sólo resolvieron el conflicto sino que todos quedaron “en paz”, con la aprobación complaciente del “muerto” quien además suscribe el acta de esta reunión..
De otra parte, la evaluación del 2008 de Smart Wood abordó estas discusiones sobre las zonas agrarias, distribución y usos de las mismas, desde la necesidad de apoyo de una consultora geógrafa que zonifique áreas .
La zonificación se realizó en quince días de campo mientras que, las discusiones sobre la zona agraria, incluso la propuesta de un segundo PGMF en dicha zona, ocurría en la vida comunitaria de Currú, en tiempos y conceptos muy diferentes y en sus propios términos tres años atrás Toda vez que intento que este artículo también recuerde y anime otras formas de abordar contextos. Utilizo el relato de unos pocos rasgos del carácter, y de los contrastes con las percepciones externas, porque el carácter de las cosas es quizá lo más importante para esta población Me mueve además la intención y el interés, nada objetivo, ni impersonal de invitar a reubicar las perspectivas de los externos sobre un nuevo mapa, explorando nuevas formas de inter acción que revitalicen las relaciones de tod@s.
III
PLANTEAMIENTO CENTRAL
Nadie ignora que la actividad forestal en Guarayos se caracteriza hoy por el encuentro de varias crisis institucionales, destrucción de bosques, lagunas y relaciones y reconstrucción cíclica de las mismas, en la misma dirección pero Cururú con todas sus luces y sombras, se mantiene como una joven esperanza que, no sucumbe a dicho entorno.
¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué Cururú ha podido resistir a la penetración externa que afectó gravemente a la mayoría, si no a todas, de las comunidades que gestionan manejo y aprovechamiento forestal comercial. Cómo y desde donde obtuvo la capacidad de reaccionar frente a fuerzas externas que tienden a distorsionar y destruir sus principales atributos y aunque penetrada en varios momentos por estas fuerzas, siempre retornó a sí misma con mayor capacidad crítica y más autónoma?
Una de las respuestas podría basarse en las características de elasticidad o flexibilidad para los cambios que le acompañaron desde su nacimiento y que hoy pondríamos en peligro con nuestras visiones lineales e inamovibles (normas, estándares, evaluaciones con métodos y formatos únicos y rápidos).
Indudablemente importante es también su capacidad para desarrollar normas con sanciones que ha aplicado con éxito, “moviendo” de un cargo a otro a miembros de la comunidad que no respondieron. a las responsabilidades otorgadas
Las sanciones se aplican y aunque, para nuestro universo de leyes, sean flexibles y aparentemente guiadas por la benevolencia, están destinadas a corregir el problema y no a castigar a quien lo ocasionó, puesto que el castigo se constituye en otro problema que afectaría a familias y parentescos que además derivaría en movilizaciones y costos innecesarios, por eso es que los reglamentos que importan multas, llamadas de atención, expulsiones y resoluciones “legales” no han funcionado en Cururú. Al parecer también la “humildad” como actitud que acompaña al reconocimiento de la falta por parte de de quien la cometió, es muy importante a la hora de definir sanciones.
Muchas de las formas de abordar gestión comunal en Cururú describen una capacidad intrínseca para superar colectivamente crisis y catástrofes (traslados, incendios, inundaciones, enfermedades, pérdidas, destrucción de recursos) y entre los pilares de esta capacidad comunitaria se mencionan la autoestima colectiva, la identidad cultural, la honestidad, la solidaridad y el liderazgo comunitario, este último de extremada importancia relacionada con la honestidad. y con la capacidad de relacionarse con externos que “saben”. Y que no son “picaros”.
Otro de los pilares se describe en la flexibilidad de los dirigentes para transformar sus conflictos y crisis en oportunidades con una predisposición extraordinaria para entender al otro y para aliarse al otro,, muchas veces en desmedro de las aspiraciones comunes inmediatas, pero con la seguridad de que el tiempo devolverá las cosas al estado proyectado. Esta cualidad puede ser el producto de la experiencia en la construcción desde cero de su propia comunidad, que les da otra perspectiva de la confianza en lo que el tiempo, la unidad, las alianzas y la voluntad logran, experiencia que ninguna otra comunidad en Guarayos posee.
¿Pero, le interesa al mercado forestal, al estado boliviano, a los proyectos de apoyo y a las “certificadoras” resguardar los valores y los atributos de las personas que habitan los bosques de Cururú o, por el contrario, se constituyen éstos en costos e inversiones que la eficacia forestal no admite?
La adecuación de marcos institucionales a normas legales y a estándares de certificación forestal que presuponen nuevos conocimientos, nuevas instituciones (equipos técnicos forestales), nuevas cualificaciones ¿abarcan los significados del bosque y de la comunidad con sus pre existentes visiones sobre lo que se debe conservar y proteger?
El incremento del precio de la madera en la relación contractual y vinculante con la empresa INPA PARKET LTDA. ¿Incorpora los valores, atributos, experiencia, conocimientos de la gestión indígena del bosque o se basa únicamente en la imposición del distorsionado e injusto precio y en la desigualdad de oportunidades que impone el mercado local como referencia comparativa?. ¿Cuáles son los incentivos reales para estas relaciones contractuales finalmente?
Se toman en cuenta las relaciones locales, que, ilegales, distorsionadas, calificadas de fomentar la corrupción, se mantienen y reciclan (a pesar de sus crisis) con redes de poder muy bien articuladas y continúan “enseñando cómo triunfar en la vida”, desde la perspectiva de que son un incentivo real y tangible para abandonar la quimera de los beneficios mutuos en la gestión forestal comunitaria y se intenta un acercamiento menos pre juicioso a estas realidades?
Estas preguntas junto a varias otras ya fueron planteadas, frente a la necesidad de reflexionar los resultados de implementación del régimen forestal de la nación (1998, 2001-UCPOI, CIDOB, SNV, PAF-BOL, BOLFOR)
Significa que, de no haberse respondido asumimos un vacío de espacios de evaluación de los efectos de la implementación del régimen forestal de la nación, también en la perspectiva de la revitalización de los nuevos roles de los proyectos de apoyo que requieren de urgente renovación, desde interrogantes que no han “pasado de moda” sencillamente porque aún no han obtenido respuestas.
IV
CONCLUSIONES
No encontré registrados en ningún acta ni documento sobre gestión forestal que posee la comunidad datos que hagan referencia a los extraordinarios conocimientos empíricos de los curusenses sobre los beneficios mutuos ni a los conceptos de reciprocidad y complementariedad con el bosque.
Si esta ausencia de registros obedece a mis limitaciones en el acceso a información en este campo me disculpo, pero si no fuese así asumo que capacitación o transferencia de conocimientos es uni direccional, dominante y jerárquica puesto que, en el convenio de apoyo con la empresa IMPA PARKET SRL. no existe compromiso alguno destinado al aprendizaje de los funcionarios de dicha empresa para asumir responsabilidad conjunta sobre el respeto al mismo.
Todo lo contrario, el “Equipo Técnico Forestal” ( jóvenes de la comunidad capacitados por los proyectos de apoyo), sea por las presiones externas descritas, o por la agresiva inversión de recursos privilegia en el 100% de sus relaciones con la comunidad, el nuevo conocimiento externo.
Una nueva generación de “Curusenses” se apresta a dejar atrás los conocimientos que permitieron a sus antecesores constituirse en los pioneros del pueblo Gwarayú, adoptando nuevas formas pero conservando sus principales atributos, tras cada experiencia.
En el plano formal y legal se asume lo comunitario como lo dominante y no como lo homogenizador de los intereses y sueños de cada individuo, por tanto lo diferente desaparece. Lo común se asume como la idea que gana por fuerza de argumentación con criterios y apoyo externo.
Los procesos de consulta, establecidos como requisitos y papeleos, cuando los hay, comprenden tres o cuatro preguntas de rigor que tienen como base legitimadora, una práctica asambleísta en la que se gana por mayoría y en la que pierden sentido y valor tanto el conocimiento de la comunidad como el conocimiento técnico.
Tenemos mucho que aprender antes de continuar avanzando en la misma dirección, Por ejemplo ¿ qué propiedades intrínsecas “capacitan” a la comunidad Cururú para enfrentar los altos índices de corrupción forestal que penetran a todas las comunidades en Guarayos, y muchas veces Cururú pero sin absorverla?, ¿Qué propiedades originales posee Cururú para haber sido penetrada completamente por estas prácticas sin perderlas ni en el proceso ni después y; qué tendría que ocurrir para que Cururú no se transforme finalmente y pierda esta propiedades?
Una primera conclusión que puede parecernos demasiado obvia, pero que hay que resaltar, es que la propiedad que hace a Cururú resistente frente a los altos índices de corrupción forestal, es su vida en comunidad y no su Plan de Manejo, éste segundo puede desaparecer sin afectar a las propiedades o atributos intrínsecos, de la vida comunitaria pero no a la inversa, entonces cabe preguntarse cuáles son las propiedades de esa vida comunitaria, qué es lo que hace que los “curusenses”, continúen motivados y comprometidos en el buen manejo forestal, a pesar de los problemas que están enfrentando?.
La cultura, las relaciones, la historia común, la convivencia, la complementariedad, la reciprocidad con y en el bosque y los sueños a partir de intercambios con lo externo y su predisposición a adoptar, sin prejuicios, los que “les gusta” de lo externo, son las propiedades o atributos más visibles de la vida en comunidad de Cururú, aunque también su reducido tamaño (50 familias) y el hecho de que se hayan mantenido aún sin la amenza, porque así lo consideran, de las migraciones, , va a beneficiar esta convivencia y capacidad de control. y de gobierno. Es importante destacar que no les preocupan tanto sus vecinos (grandes propietarios) como la posibilidad de las migraciones por la cantidad de gente “extraña”, con la que tendrían que convivir.
Y si Cururú con su principal atributo ha regresado una y otra vez a su estado original, cualidad que permite constituirla en ejemplo local, entonces por qué no proteger y reforzar este atributo en lugar de debilitarlo con procesos externos.
Cururú creció en veinte años gracias a la unidad y al carácter de sus dirigentes (rasgos que no siempre son los más visibles, con nuestros propios indicadores); las mujeres participan en todas las reuniones con voz propia y no solo son respetadas, si no que tienen poder para influir en aspectos importantes, al igual que los jóvenes. Los niños son tratados con mucho respeto y son muy valoradas las actividades con ellos..
Faltan los beneficios económicos de la gestión forestal comunitaria; definitivamente faltan., Falta terminar con esa ideología de dominio en la que se plantea siempre que el modelo del empleador y el empleado es suficiente; que lo que sabe la empresa que decide relacionarse con la comunidad es suficiente dando por sentado que nada tiene que aprender ni comprometer. Falta bajar del pedestal académico y escuchar a los otros, también asumiendo, con humildad, que hay aspectos que son de mutua responsabilidad.. ATS/Ascensión de Guarayos 2010.-
3 de febrero de 2010
Ecologia, un lenguaje políticamente incorrecto
El poder y la Victoria
23 de octubre de 2009
Las nuevas alianzas del MAS
Por: Alicia Tejada Soruco
La misma palabra latina, traditio, significa tradición y traición a la vez, quizá porque en las tradiciones encontramos también un cúmulo de traiciones; fraternales, como la de Caín a Abel, sentimentales como la de Dalila que traiciona a su amante Sansón o como la más paradigmática de todas que es la traición de judas a Jesús, sin la cual el calvario y la gloria de Jesús no hubiesen tenido lugar.
Los traidores, en las tradiciones de la humanidad, son también estigmatizados y castigados. Dante Alighieri resume el pensamiento de la época a cerca de ello cuando los sitúa en el último círculo del infierno de la Divina Comedia moviéndose constantemente para no congelarse en las gélidas aguas, que corresponden a la frialdad y a la falta de calor humano del traidor.
La traición ideológica no es un concepto nuevo y en el plano político, está relacionada con el hecho de que las ideologías son útiles en tanto medio para llegar al poder pero, una vez instaurado éste, se tornan innecesarias. El poder una vez instaurado lo que quiere es mantenerse y en esta meta las ideologías resultan incómodas pues siempre disponen a revolver, a revisar lo establecido; a revolucionar.
Sería absurdo que las ideologías de mantuviesen irrevisables en correspondencia a las nuevas realidades. Los proyectos políticos que perduran en el tiempo son aquellos que se sienten impelidos por la historia a revisarse y a renovarse en permanente diálogo interno.
Pero en el caso que pretendo abordar, no caben tales cataplasmas conciliatorias: la adhesión de las huestes de “Chichi Pérez”,(relacionadas incluso con hechos delictivos en los asaltos a instituciones estatales de septiembre del 2008) al MAS, al parecer no emergen de un ejercicio de revisión y revitalización ideológica al interior de los movimientos sociales, sino, más bien a los cambios pragmáticos; o aperturas de los partidos políticos con alianzas que “traicionan”, o que no corresponden a su esencia ideológica y que forman parte de la tradición política en la vida democrática de Bolivia.
La debilidad organizacional sumada a la cultura caudillista del sistema partidario en nuestro país, además de otros elementos no menos importantes, han determinado que los partidos políticos no cambien, para adaptarse a nuevos tiempos, como resultado del debate ideológico y programático, sino por decisiones de sus élites y apoyados en organizaciones con un sistema de decisiones altamente centralizado. La cuestión es que ninguno de los partidos adscritos a esta tradición-traición, ha sobrevivido a sus caudillos, por lo que no parece ser una buena receta:
¿Por qué el MAS en Santa Cruz, da un giro de 180º y sus operadores de campaña no reparan ni escatiman complacencia en acto de bien venida a personajes que expresaron en todo momento la validez de una confrontación ideológica relacionada con los cambios profundos que promueve?
¿Qué papel juega esta alianza en el cambio, incluso de la estructura mental, de una sociedad acostumbrada al autoritarismo y al caudillismo ejercido por quienes acumularon el poder durante siglos? , son preguntas que vienen a contrapelo, out side del escenario interno del MAS.
Una de las explicaciones es que si nos hemos acostumbrado a hacer política sumidos en la cultura del miedo, cuando la amenaza desaparece, tendemos al híper activismo político ampliándonos en lo externo, en lo más externo posible que nos permita asegurarnos el protagonismo del momento.
El híper activismo político, especialmente en época de campaña como la que vivimos hoy, busca situarnos en espacios considerados del opositor, o frente a símbolos que forman parte de nuestra identidad arrebatada, (la bandera, la música, los himnos, la plaza y hasta el Comité o la feria con sus personajes incluidos) y sobre los cuales se cuestiona nuestro derecho.
Otra de las respuestas posibles, que no excluye la primera, es que quienes fungen de operadores del MAS en Santa Cruz, conociendo las cifras que los colocan en las preferencias electorales, hayan optado por calmar en lugar de agitar la confrontación ideológica.
No obstante, el híper activismo político junto al cálculo político, traicionarían la esencia misma del MAS, como movimiento. Los movimientos sociales que consideran a este partido “su” instrumento de poder, lo hacen sobre la base de una revolución que debe revitalizarse con el agregado de agendas comunes, y también en la confrontación sana y constructiva, signatura pendiente para toda la sociedad cruceña.
La consumación plena de una ideología nada tiene que ver con un pragmatismo muy emparentado con el oportunismo, sino con la revitalización del pensamiento para modificarlo y ponerlo a la altura de las circunstancias.
Queda entonces la pregunta, vaya, una más de las tantas preguntas: Qué se está revitalizando en el MAS, como movimiento e instrumento de poder de colectivos sociales con agendas compartidas en base a principios y valores universales, con la figura de personajes, que para nadie son ejemplo o modelo de ninguno de dichos valores.
Las revoluciones son verdaderas como movimiento pero falsas como regímenes, advirtió Trotsky, “nada más ridículo que el régimen revolucionario”, gritó desde el exilio antes de que Stalin lo hiciera callar en Méjico.
16 de octubre de 2009
Una perspectiva
Foresteria Comunitaria: Desarrollo rural-comunitario?
(Por: Alicia Tejada Soruco)*1
Árboles, bosques y comunidades rurales; una conjunción de elementos que abarca el sentido y el significado de una relación dinámica entre vida, instituciones, normas y cultura de hombres, mujeres y familias que se re-producen en los bosques de Bolivia. Un concepto que resume las múltiples proyecciones de una práctica forestal orientada al desarrollo comunal, otro paradigma acertadamente evaluado en su no muy afortunado devenir de dos décadas en la amazonia del Brasil. (UNAMAZ, Contra o Discurso de desarrollo “sustentavel”).
El régimen forestal con gestión indígena se implementó en Bolivia partiendo de una hipótesis: El aprovechamiento forestal comercial en TCO (o el ejercicio de los nuevos derechos forestales en Tierras Comunitarias de Origen y en Comunidades campesinas o indígenas) puede ocurrir tomando en cuenta los recursos maderables y no maderables disponibles para su comercialización en un mercado que no valora otros atributos, pero la puesta en valor de éstos, junto a los del bosque en su conjunto, es una de las responsabilidades constitucionales que el Estado debe asumir gradualmente.
Dichos atributos que están expresados en derechos especiales, instituciones, cultura, normas, economías locales, prácticas comunitarias de manejo, redes de intercambio y de gestión, no solo carecen de valor comercial en el mercado forestal nacional e internacional si no que hasta son considerados obstáculos a eliminar por un mercado que requiere de relaciones contractuales unidimensionales y nunca han sido expresados en ningún POA o PDM municipal como un patrimonio municipal que se debe conservar y valorar (Lo comunario parece ser solo lo folklórico, lo pequeño, lo exótico y lo verde, aseguran algunos críticos del desarrollo comunitario).
Debido a esta constatación obtenida de las más básicas reglas de mercado, y de la más superficial evaluación de los roles del Estado a niveles locales, la hipótesis inicial exigía que el Estado-regulador, que legalmente reconocía estos valores multiculturales, instituciones, etc., adquiriese facultades de intervención con medidas destinadas a preservar el valor integral de los bosques comunitarios y no solo su valor en el mercado de la madera, porque deveníamos además de un modelo de “desarrollo forestal” con consecuencias negativas para todos, excepto para los llamados madereros que gozaron de las subvenciones (incumplimiento de normas, regalías impagas, regímenes de excepción, etc.) estatales y comunales-no formales durante décadas.
Consecuentemente, desde el año 1998 y hasta el 2003, desde una instancia específica creada para este fin en la Super Intendencia Forestal se ejecutaron medidas destinadas a operativizar el concepto de Forestería comunitaria, a través de normas y funciones de regulación.
Los avances en la legislación boliviana exigieron operativizar también los derechos indígenas contenidos en leyes nacionales y Convenios Internacionales. Y, de otro lado, había que entender y vincular aspectos centrales del derecho administrativo de un régimen de regulación que se iniciaba en el país.
El alcance político de esta medida administrativa expresada en una Directriz fue el establecimiento de la relación jurídica (institucionalizada y con responsabilidad administrativa por resultados) entre el Estado regulador y los nuevos actores forestales indígenas y con las empresas forestales, a través del registro de los contratos de compra venta (Institucionalizada y con responsabilidad legal sobre un bien protegido por el Estado).
Significa que la aplicación y operatividad de conceptos, normas de prácticas comunales y leyes exigió la formulación (combinación de unos elementos con otros) de normas administrativas, (Directriz UCPOI/001/98), proceso que dista mucho de el agregado de requisitos inconexos al que suelen referirse quienes ignoran la secuencia lógica exigida en todo proceso de desarrollo comunitario, con indicadores claros de inversiones destinadas a tal fin.
En el ejercicio de funciones la SF tiene límites: las políticas y las normas no son facultad de esta instancia y generalmente éstas ocurren sin conocimiento de las medidas de regulación que se han aplicado. Por ello se desarrolló también una capacidad de generación de medidas de respuesta a la regulación con el establecimiento de espacios interestatales que contengan y respondan al concepto de Forestería Comunitaria: La CIDOB y la UCPOI establecieron relaciones formales de correspondencia política, con el Ministerio de Desarrollo sostenible y medio ambiente, Vice ministerio de asuntos Indígenas, (Decretos Ministeriales, Inversiones, Asistencia Técnica, Operaciones), INRA (Resoluciones Administrativas), Organizaciones Indígenas (sistemas cruzados de consulta, espacios político estratégicos de demandas, control, información y registros).
Establecidas las relaciones inter estatales, el SNV y la FAO apoyaron a la UCPOI un ciclo de Consulta con responsabilidad legal denominado Consulta sobre: Posibilidades reales de implementación del Régimen Forestal de la Nación en TCO, y, a partir de allí, durante un año se realizaron importantes inversiones estatales, indígenas, y de proyectos de cooperación en un proceso de consulta que abarcó a todas las Organizaciones Indígenas en las TCO del país y a sus instituciones de apoyo financiero y técnico.
Estas inversiones financieras, técnicas e institucionales resultaron en Comisiones especiales y Asambleas Consultivas permanentes y en el diseño de sistemas institucionales-forestales con funciones institucionalizadas en la Secretaría de Recursos Naturales de CIDOB. En suma, se construyeron los cimientos de la institucionalidad-reguladora de la Forestería comunitaria sin dejar de lado a ninguna instancia con responsabilidad administrativa y legal.
A un año del primer aprovechamiento, también con la intervención de expertos y proyectos de cooperación UCPOI diseñó el ciclo de Audiencias Públicas generales e individuales, con minutas y responsabilidad vinculante, procedimientos de convocatorias, etc. En primera instancia se reunió a todas las instituciones Forestales Indígenas del país (IFI) y a las empresas con relaciones contractuales en TCO a objeto de evaluar un año de gestión, precios, condiciones, normas, experiencias y a partir de allí debieron realizarse las auditorias y audiencias locales con medidas de respuesta por parte del Estado regulador: Se suspendieron autorizaciones, se anularon contratos, se publicaron auditorias y ese fue el inicio de un proceso de institucionalidad irresponsablemente truncado. Hace cuatro años que las auditorias, audiencias, registros de contratos, autorizaciones a privados en TCO quedaron sin efecto de ipso facto.
Desde el 2003 la SIF es víctima de los interinatos y de la improvisación: Desapareció la UCPOI en la SIF y con ello todo el sistema institucional e interinstitucional que la sostenía, demostrando su mutua correspondencia y la interdependencia de elementos que nunca estuvieron aislados. Incluso desapareció el nombre de la Unidad sin tomar en cuenta las inversiones en posicionamiento, vinculación interinstitucional con responsabilidad administrativa a través de Resoluciones, normas, consultas legales.
Manejo forestal Comunitario se llama hoy a un Inventario Forestal y a media docena de comunarios que venden madera, compran servicios y rinden cuentas sobre ingresos y egresos con beneficios que nunca llegan a las comunidades. ¿Dónde queda entonces el concepto de Forestería Comunitaria y qué evalúa y controla el Estado? A qué queda reducida la relación jurídica entre Estado y las instituciones forestales indígenas. (Remarco Instituciones, porque así las denominan y protegen convenios y leyes, en su concepción más amplia).
Las instituciones forestales indígenas (partiendo de las instituciones familiares, normativas, políticas de las comunidades) se reducen hoy en día a “los equipos técnicos de las operaciones forestales comunitarias” y los bosques comunales se reducen a superficies vacuas, traducidas en número de hectáreas y árboles con diámetro de corta. La “Directriz” se convirtió en un manual de cumplimiento de requisitos y papeleos. Los PGMF perdieron su estatus de Declaración Jurada ante el Estado Boliviano y nunca son consultados para la adopción de decisiones, incluso contractuales.
De este vacio y de esta práctica de relativización de responsabilidades sobre siglos de empobrecimiento comunitario y no de un discurso obstinado en defensa de un proceso del que formé parte, deduzco que hoy no es posible garantizar Forestería comunitaria en los PGMF ubicados en las TCO de Bolivia evaluados y autorizados por la SIF, sin implementar lo que algunos amigos de lo “novedoso” (que ya tenía 20 años como escuela y no era necesario rebautizarla para hacerla presente en el Estado) dejaron de lado impunemente, como si se tratase, claro, de voluntarismos e intenciones sobre las que nadie deberá rendir cuentas a nadie.
Las facultades del Estado y la relación jurídico administrativa; las auditorias, con censura y sanciones, las audiencias públicas con responsabilidad legal, el registro de información segura y confiable sobre relaciones contractuales y la seguridad jurídica sobre el cumplimiento de los PGMF junto a la recuperación de su valor como instrumento de evaluación de lo planificado y “jurado” de cumplimiento ante el Estado y como mecanismos de control social, han sido ignoradas y difícilmente podrán recuperarse sin nuevas y costosas inversiones (Quién paga la cuenta?)
El registro de atención a peticiones, denuncias e iniciativas, las medidas de regulación con estrategias por áreas y ámbitos, la definición de medidas políticas, operativas, normativas y estratégicas de respuesta a la regulación, por parte del poder ejecutivo, también quedaron sin efecto, para volver a “revisar” el concepto.
En suma, desde un política de Estado si es que la hubiese, no es posible garantizar Forestería comunitaria en Bolivia sin recuperar, la institucionalidad relacionada con responsabilidad jurídica entre Estado y actores forestales indígenas que habitan los bosques y las comunidades rurales de este país, responsabilidad orientada al desarrollo comunal…lo demás es dibujo libre y garabato.
*1: Fue la Coordinadora de la Red de Forestería Social en Santa Cruz y la Responsable de la implementación del Régimen Forestal en las TCO de Bolivia, Actualmente es asesora voluntaria de comunidades indígenas en la TCO Gwarayu.