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19 de abril de 2011

Rio Piraí contaminado

Auditoría. La Contraloría General del Estado realizó un estudio a la cuenca del principal brazo de agua que atraviesa el área metropolitana. Industria, agro y autoridades, bajo la lupa

Parece que no ha cambiado. Sus aguas turbias atraviesan toda la zona metropolitana y bañan algunas de las tierras más productivas del departamento, pero, en los últimos 11 años, el río Piraí ha perdido su capacidad de recuperarse y su cuenca está contaminada por la ciudad, la industria y, sobre todo, las actividades agropecuarias. A esa conclusión llegó el informe de auditoría ambiental encargado por la Contraloría General del Estado realizada sobre la cuenca del río Piraí en 2010, luego de dos mortandades de peces.



El documento, terminado el 3 de marzo, hace recomendaciones a las alcaldías de la cuenca (La Guardia, Santa Cruz de la Sierra, Colpa Bélgica, Warnes, Montero, Minero y Fernández Alonso) y a la Gobernación para preservar al río, porque, en comparación con un estudio similar realizado en 1999, el Piraí ha perdido capacidad de recuperarse, no ha sido preservado y tiene tendencia al deterioro.

Según expertos consultados por ELDEBER, esto podría traer complicaciones legales para todos los exministros de Medio Ambiente, exprefectos, directores de Medio Ambientes, alcaldes y fiscales que estuvieron en funciones entre 1999 y 2010, y también agrava la situación de las comunidades que viven a orillas de este sistema hídrico (leer columnas de opinión).

El informe alerta sobre el tramo del río que se encuentra a la salida del municipio cruceño, entre la zona de descarga de las lagunas norte de Saguapac y el puente del municipio La Bélgica.

En ese punto, el río pasa de tener una calidad media a una calidad mala, con abundante carga orgánica (coliformes fecales) producto de las descargas de las aguas tratadas por la cooperativa de agua, que pese a que están estabilizadas (bien tratadas) el volumen que descarga al río es tan grande que la convierte en la cuarta y quinta actividad industrial con mayor capacidad de contaminar al Piraí.

En este punto, el río deja de ser clase C, es decir, “aguas de utilidad general, que para ser habilitadas para consumo humano requieren tratamiento físico-químico completo y desinfección bacteriológica”.

Los tres primeros lugares de esta lista corresponden a empresas localizadas en el municipio de Montero. Las empresas Pío Rico y Frigorífico Guabirá, además del criadero de chanchos La Madre, están descargando aguas no tratadas sobre los afluentes Rincón del Naicó y río La Madre, arroyos que desembocan en el Piraí y cuya calidad de agua es mala.

Sin embargo, el impacto industrial sobre el río no es el principal destaque de la auditoría, sino las consecuencias de la actividad agrícola intensiva en la zona.

Pese a que la auditoría pone énfasis en la margen derecha del río (si se toma en cuenta que el río corre de sur a norte), la ocupación de tierra en la actividad agropecuaria es casi total (ver infografía) y ha aumentado hasta un 30% en algunos municipios.

Pese a que la recolección de agua se realizó en época de estiaje (cuando el río tiene su menor caudal, entre agosto y septiembre), los análisis de laboratorio muestran una alta concentración de nitratos producto de la utilización de fertilizantes, pesticidas y herbicidas que terminan en los cuerpos de agua. En el periodo que fue realizado el estudio, esta contaminación no se produjo por escurrimiento, sino por erosión eólica.

Coexistencia. El río Piraí corre al lado de Santa Cruz de la Sierra, una ciudad con una de las mayores tasas de crecimiento poblacional del país. En la gráfica se ven las lagunas de oxidación de Saguapac

El principal afectado con este problema es el río Chané, que no llega a contaminar al Piraí porque antes de la confluencia hay un curichi que ejerce como filtro natural del Chané absorbiendo el 80% de los agroquímicos.
Cuando la contaminación del hombre, de las industrias y del agro confluye el resultado es un río casi muerto. Eso es lo que sucede con el arroyo Los Sauces, que nace al final del canal Cotoca y forma parte de los afluentes del río Chané, principal tributario del Piraí. Este arroyo tiene aguas calificadas como muy malas, con todos los indicadores fuera de nivel (demanda química de oxígeno, demanda biológica de oxígeno, oxígeno disuelto en el agua, salinidad, residuos, grasas, aceites, etc.).


Hasta Los Sauces llega el agua tratada por Saguapac de las lagunas del Parque Industrial, se cree que hay descargas clandestinas, pero además existe mucha presión de granjas, criaderos de animales y zonas de cultivo que contaminan en exceso el riachuelo.

A eso se suma que el principal método de deposición de excretas de las comunidades aledañas al río sea el pozo ciego, un sistema peligroso y contaminante sobre todo en regiones propensas a inundaciones y que el agua de lavado de enseres termina en el río y sus afluentes.

A todo ello se suma que el Piraí y los cuerpos de agua que forman la subcuenca no están clasificados, por lo que la acción del hombre sobre ellos es menos limitada.

El estudio tiene segunda parte 

Auditoría. En 11 años el río Piraí ha perdido capacidad de recuperación. Tiene un tramo con agua de calidad mala. Casi todos sus afluentes están con calificación de agua mala y muy mala.

Además, al tratarse de un informe público, la Contraloría considera que tanto la Asamblea Plurinacional como la Asamblea Departamental podrían proyectar leyes que protejan de mejor manera a la cuenca del Piraí.

“Como se ve, la Contraloría General del Estado ha ejecutado trabajos que contemplan dos aspectos relativos a la situación del río Piraí: su mejora y la determinación de las responsabilidades del caso. Por supuesto, en el tema de las posibles responsabilidades debe considerarse que es el análisis legal el que determina si existen indicios y el tipo al que correspondieran”, explicó, vía correo electrónico, el contralor general del Estado, Gabriel Herbas.

Si bien el principal propósito de la auditoría al río Piraí es que sus datos sirvan a una mejor gestión de su cuenca y que se detenga o aminore el impacto del hombre sobre sus aguas, la Subcontraloría de Servicios Legales de la CGE se encuentra analizando sus resultados y, según la Contraloría, una vez que cuente con una opinión legal, preparará un informe de auditoría especial.
Se calcula que esta cuenca alimenta el 60% de los acuíferos de la zona.


Preferimos mirar hacia otro lado

Ricardo Saucedo | Experto en Derecho Ambiental

   Tramo por tramo  


- La Guardia. El río tiene una calidad media (clase C), pero ya llega al municipio sureño con una gran carga de materia orgánica, dada la cantidad de población existente en el municipio precedente, El Torno, y el uso que se da al río.

- Santa Cruz de la Sierra. La Cervecería Boliviana Nacional y las lagunas de Saguapac vierten agua dentro de lo que establece la norma al río, pero el volumen que vuelcan sobre él es tan grande que hacen que la calidad de agua baje de media a mala cuando el Piraí sale de la capital.

- Colpa Bélgica. Recibe el río en malas condiciones. Es una de las comunas que más vigila a su mayor industria, el ingenio La Bélgica, que ya no descarga sus aguas al río.

- Warnes. Su cooperativa de agua (Cosepw) descarga sus aguas tratadas sobre el arroyo Colorado y, pese a que cumple con la norma, afecta en demasía al cuerpo de agua, por su poco caudal.

- Montero. Es el municipio que concentra la mayor cantidad de empresas con problemas ambientales.

- Fernández Alonso. La actividad agrícola carga de nitratos (agroquímicos) al río Chané.


Este es un problema muy serio

Dolly Montaño / Experta en salud pública

1 comentario:

Jorge Mario Molina Rodriguez dijo...

Me parece importante este tipo de denuncias ambientales, como este ejemplo hay muchos en nuestra Bolivia